
No se donde leí que la discapacidad se tiene, no se es discapacitado. Tener una minusvalía limita para realizar actividades de la vida diaria acceso al trabajo, para tener una vida familiar plena, limita el acceso a la cultura, al deporte a las actividades de ocio. Tener un trastorno mental además impide a la persona darse cuenta de cuales son sus limitaciones, o llega a estar tan abrumado por las limitaciones que no disfruta de la vida.
El tratamiento de la enfermedad mental empieza en muchas ocasiones a una edad muy temprana, esta lleno de abandonos, de recaídas, de ingresos hospitalarios,…., de malos rollos, de efectos secundarios producidos por la medicación y del estigma asociado a la etiqueta que empiezas a llevar, delante de tus familiares y amigos. La discapacidad mental está ahí, se lleva pero no nos puede impedir realizar nuestros sueños. Incapacita en muchas ocasiones para todo, para mantener un normal cuidado personal, orden y limpieza del espacio donde se vive. Limita para convivir. Limita para trabajar, es fuente de pobreza y aislamiento social. Y el futuro es muy incierto, puede ser la demencia, la muerte prematura o el suicidio, en el mejor de los casos son muchos años de sufrimiento, aunque se mantenga el firme compromiso de cuidarse y seguir las recomendaciones de las ciencias médicas y sociales. La vida es dura, insolidaria, hostil y recelosa hacia el enfermo mental, está llena de incomprensiones. La familia que vive con el enfermo mental le exige su forma de vida, le hace dependiente, aunque su pretensión sea cuidar del familiar y apoyarle lo más posible. La vida es difícil y lo es para toda las personas, pero para el enfermo mental tiene una carga añadida, la discapacidad. Y como se acepta llevar esa discapacidad, no es evidente, cuando se esta bien, pues como todo el mundo, pero hay recaídas hay que estar atento mantenerse en forma, seguir el tratamiento medico pautado y los controles necesarios para nuestra propia salud y por el bienestar de los que nos rodean. Recabar todos los apoyos que gracias a vivir en un país europeo, se nos puedan facilitar.
No hay iniciativas de los enfermo mentales, estamos poco representados para demandar a la sociedad mejores tratamientos, mayor ayuda para la investigación, y ayuda económica para el propio usuario de la enfermedad mental, siempre que la pueda autogestionar, llevando la propia discapacidad con control. Toda nuestra energía vital no se puede consumir en una lucha diaria para levantarnos por la mañana o hacer frente a persecuciones y alucinaciones, o en batallas con nuestra propia familia. Tengamos proyectos y contribuyamos a hacerlos realidad, seamos artífices activos de nuestro propio futuro.
SALUD_OS
Spinnecommander